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| Emiliano Bruner | ||||||
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| Dr. en Biología, PhD en Biología animal, por la Universidad de Roma La Sapienza. Especialidad: Paleoneurología. Centro de Investigación: Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), Burgos. 1. ¿Qué es la Paleoneurobiología? Muchos de los huesos que forman el neurocráneo se moldean tanto por su tamaño como por su forma en consecuencia de las presiones y de las tensiones que ejerce el cerebro en su crecimiento y desarrollo. Estudiando la anatomía interna del cráneo neural en los fósiles es posible encontrar informaciones sobre la morfología de muchos rasgos cerebrales en las especies extinguidas, como por ejemplo la estructura de las circunvoluciones, el desarrollo de los vasos sanguíneos, la relación entre los lóbulos, o la misma geometría del cerebro. No siempre variaciones cerebrales quieren decir variaciones en la cognición, pero merece la pena averiguarlo. 2. ¿Qué métodos o instrumentos son necesarios para estos estudios? Antes de todo son necesarios fósiles, ¡claro! En los últimos diez años la tomografía computada ha representado el principal avance técnico para la reconstrucción de los moldes endocraneales. Estas herramientas nos permiten hoy en día reconstruir fácilmente y con extrema precisión nuestra anatomía interna, mientras que hasta hace pocos años apenas teníamos moldes cerebrales, y no siempre muy fiables. Además la disciplina ha experimentado un gran cambio durante la última década, debido al desarrollo general de las metodologías morfométricas tanto en su sentido técnico como conceptual. Las variaciones anatómicas ahora se estudian con modelos geométricos y técnicas estadísticas que analizan las relaciones en todo el conjunto anatómico, y no solamente los cambios en rasgos aislados. Pues al final un laboratorio de paleoneurología es sobre todo una estación de cálculo, con herramientas de análisis de imágenes y software de morfometría. Está claro que las herramientas técnicas no son todo lo que necesitamos. En esta disciplina quizás más que en otras es muy importante la integración entre diferentes perspectivas, para coordinar informaciones que pueden proceder de sectores como la arqueología, la neuropsiquiatría, o la neuroinformática. 3. ¿Qué datos aporta al estudio de la evolución humana? Lo más interesante y delicado es el estudio de la relación entre cerebro (tejidos blandos) y cráneo (tejidos duros). Hay variaciones en este sistema que son relacionadas a la biomecánica de los huesos, y a sus funciones. Otras variaciones son casuales, o consecuencias de funciones que no tienen nada que ver con la cognición. Pero otros cambios en el sistema cráneo-cerebro si que están relacionados con variaciones de la organización neural. Si conseguimos aclarar estas relaciones, podemos seguir la evolución de las estructuras cerebrales a través de las huellas que dejan en los fósiles. 4. ¿Cómo era el cerebro de los homínidos de la Sierra de Atapuerca? A ver si en unos años podemos responder a esta pregunta. Hasta ahora tenemos endocráneos suficientemente completos sólo en la Sima de los Huesos. Pero por un lado la muestra no es todavía grande, por el otro estos individuos pertenecen a una especie (Homo heidelbergensis) que tiene una gran variabilidad. Estas dos cosas dificultan el planteamiento de hipótesis. Su capacidad craneal supera los 1000 centímetros cúbicos, pero la morfología no parece tener los rasgos evolucionados de sus sucesores, los Neandertales. De la otra especie conocida en Atapuerca, Homo antecessor, hasta ahora solo tenemos fragmentos endocraneales, e informaciones indirectas relacionadas con individuos posiblemente asociados a esta especie, como el cráneo de Ceprano en Italia. Bueno, hay que seguir buscando … 5. ¿Los yacimientos de la Sierra de Atapuerca qué datos le han originado para sus investigaciones? He tenido la oportunidad de trabajar sobre los endocráneos de la Sima de los Huesos desde el 2000, con mi tesis doctoral en la Universidad de Roma. Entonces se acababan de estrenar las herramientas digitales y estadísticas que desarrollaban nuevas perspectivas en paleoneurología, y fue un trabajo bastante pionero y muy intrigante. Ahora trabajando en el CENIEH además de poner mi experiencia a disposición de los equipos de investigación de este proyecto, tengo la posibilidad de desarrollar mis estudios en el entorno cultural de este sorprendente yacimiento. Sabias que … Cuando nos fijamos sobre los aspectos evolutivos de los modelos virtuales cuidamos sobre todo la morfología y dejamos que otros aspectos, no útiles al estudio anatómico, hagan un papel iconográfico, nada más. Por ejemplo, a la vez de elegir un color para nuestras reconstrucciones, siempre se prefiere algo de llamativo y “bonito”. Hace unos años trabajé en la reconstrucción de un endocráneo neandertal. El molde digital ya estaba casi acabado, con sus circunvoluciones y sus arterias, y vino a verme un compañero con su hijo pequeño, de pocos años. Le dije al niño “¡Oye, mira como era el cerebro de un Neandertal!” Al peque se le abrieron los ojos de maravilla mirando en la pantalla, me dio una ojeada atónito, y exclamó “¡Era azul!”. Está claro que no todos damos la misma importancia a los mismos rasgos… |
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