Nueva tesis doctoral sobre los yacimientos de la Sierra de Atapuerca
Rosana Obregón Labrador, integrante del Equipo de Investigación de Atapuerca y licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid, ha leído su tesis doctoral en la Universidad de Burgos el pasado viernes 25 de mayo.

La investigadora, vinculada al Proyecto Atapuerca desde hace años, defendió su tesis doctoral sobre el yacimiento de Gran Dolina en la Trinchera del Ferrocarril (Sierra de Atapuerca, Burgos, España) con el título: "Estratigrafía cultural en el nivel TD10-1 de Gran Dolina, Sierra de Atapuerca, (Burgos): Secuencia arqueoestratigráfica de los asentamientos contenidos en sedimento homogéneo". El trabajo ha sido dirigido por los Doctores Eudald Carbonell Roura, codirector de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca y catedrático de Prehistoria de la Universitat Rovira y Virgili, y Antoni Canals Salomó, profesor de la Universitat Rovira y Virgili e investigador del Instituto de Paleocología Humana y Evolución Social (IPHES).

La elaboración de la tesis ha sido posible gracias a las ayudas de investigación otorgadas por la Cátedra Atapuerca, iniciativa de apoyo a la investigación compartida por la Fundación Atapuerca y la Fundación Duques de Soria. La tesis se ha realizado en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, la Universidad de Burgos y el Centro Nacional de Investigación y Evolución Humana (CENIEH).

En su tesis la doctora explica y defiende el método arqueoestratigráfico. Este método permite separar los materiales pertenecientes a cada ocupación, después de la excavación, en el trabajo realizado en el laboratorio. El proceso se realiza mediante una serie de programas informáticos, especialmente diseñados para esta labor. Se siguen los siguientes pasos: la arqueoestratigrafía convierte en puntos los registros arqueológicos; se prepara una red de proyecciones verticales paralelas y perpendiculares; se establecen unas líneas que delimitan los conjuntos arqueológicos y los vacíos que median entre ellos; a continuación se cruzan, buscando el punto de contacto para comprobar que los niveles están correctamente asignados; y por último se separan los materiales de cada arqueonivel identificado. Con ello es posible realizar plantas de cada arqueonivel, y estudiar sus materiales individualmente, con lo que el margen de error se reduce enormemente. El nivel de TD-10-1 de Gran Dolina es uno de los niveles con más restos arqueológicos de los yacimientos de la Sierra, cuenta con más de 85.000 registros, correspondientes a visitas breves, a ocupaciones especializadas y a más de un campamento base o centro referencial, donde los heidelbergensis realizaron diversas tareas domésticas para su subsistencia.

Una de las conclusiones a las que llega la tesis es que, por primera vez, se ha observado la presencia de vacíos verticales que afectan a más de una arqueounidad, y que delimitan zonas que rompen la secuencia de ocupación–abandono de la cueva. Como resultado de este trabajo se ha podido determinar la existencia de cambios laterales de facies y otros procesos postdeposicionales en un momento posterior a la excavación, que resultaron imposibles de observar durante el trabajo de campo. Esta aportación es esencial para explicar la enorme fragmentación de los conjuntos líticos y óseos recuperados en este importante nivel.

El equipo de Atapuerca es pionero en la aplicación de este sistema, pues actualmente sólo esta siendo utilizado por el equipo francés que estudia la cueva de Lazaret, a cargo del Dr. Henry de Lumley.